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Triduo de preparación de la fiesta de Bonifacia

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PRIMER DIA

Bonifacia, una luz de esperanza para su familia.

Bonifacia nació en Salamanca el 6 de junio de 1837 en una humilde vivienda de una pequeña calle de nombre las Mazas, en un barrio cercano a la Universidad. Es la mayor de seis hermanos, pero solo ella y su hermana Agustina sobreviven, sus otros hermanos mueren muy pequeños. Va creciendo en medio de la inseguridad que da la pobreza, cambiando con frecuencia de casa, según las coyunturas familiares lo permitían.

Su vida transcurre desde la primera mitad del siglo XIX hasta finales del mismo, en una época de muchos e importantes cambios en el ámbito de la ciencia, la técnica, la economía y por supuesto la política y la sociedad. Al ser ésta una época de grandes revoluciones, trae consigo luces y sombras. Para algunos los avances y la ciencia traen ganancias, dinero, progreso, fama, para otros, en especial para las mujeres trabajadoras y pobres, este contexto las deja al margen. Bonifacia y su familia viven y sufren en carne propia las desavenencias económicas y sociales que trae aparejada la era de la industrialización, siendo la suya una familia humilde de artesanos.

Nuestra Bonifacia, hacedora de bien, que es lo que su nombre indica, desde muy joven colabora en la sastrería de su padre, cuida de sus hermanos, sufre y se alegra con los suyos, asume las estrecheces y la dureza del trabajo. Cuando termina los estudios primarios, comienza a prender el oficio de cordonera insertándose así en el mundo del trabajo artesanal, sin más ambiciones que ganarse el pan con la habilidad de sus manos.

Oramos con la Palabra:

Isaías 60,1: ¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La Gloria del Señor brilla sobre ti!

REFLEXIÓN:
1. ¿En qué notas que Bonifacia fue luz de esperanza para su familia?
2. ¿Qué aspectos de su niñez y juventud te hablan de Nazaret?

CANTO: Mensaje de Bonifacia

SEGUNDO DIA

Bonifacia portadora de Buena Noticia para la mujer de su tiempo

Bonifacia, con un grupo de amigas y vecinas crea un taller en su propia casa, con el objetivo de aprender unas de otras, recrearse, compartir, orar y a la vez ayudarse económicamente con lo que lograran vender. Tiempo después, de esta sencilla pero germinal propuesta nace la Asociación de la Inmaculada y San José y más adelante la Congregación de Siervas de San José.

Este Taller de Bonifacia nace en un momento en que las opciones laborales para las mujeres eran muy limitadas y llenas de dificultades. Ella hace del espacio modesto y artesanal que es el taller una experiencia profunda de encuentro con Dios, en el trabajo, al estilo del hogar de José, María y Jesús en Nazaret. Va descubriendo que este espacio la santifica, enriquece su vida interior y la de sus amigas. Es un lugar de silencio, oración, respeto, solidaridad, acogida, confianza y crecimiento, es un espacio de promoción y evangelización.

Bonifacia invita a otras mujeres a vivir una utopía, la santificación en el trabajo, a aventurarse, a lanzarse al vacío, a salir de las fronteras del hogar, y adentrarse en la osadía de crear espacios alternativos para desarrollarse, no sólo como hija, madre o esposa, sino también como trabajadora, a tener palabra propia frente al futuro.

Bonifacia vivió y anunció un modo de ser y de estar en el mundo, desde lo oculto, lo pequeño, lo irrelevante. Como una mujer sencilla y artesana testimonió con su vida la posibilidad de vivir el Evangelio desde la dimensión común y ordinaria de toda persona, el trabajo.

Oramos con la Palabra:

Lucas 4,16-19: Jesús regresó a Nazaret, donde había sido criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer. Le dieron el libreo del profeta Isaías, y abriéndolo, halló el lugar donde está escrito: El Espíritu del Señor hoy está sobre mí, porque me ha ungido para proclamar la Buena Nueva a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperación de la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos: para proclamar el año de gracia del Señor.

REFLEXIÓN:

1. Bonifacia, movida por el Espíritu Santo vive y ofrece una alternativa de trabajo que evangeliza, y ayuda a crecer como persona, en la situación de adversidad y crisis social, política y religiosa de su época. ¿Crees que tenga hoy vigencia su propuesta? ¿Por qué?

CANTO: Constructora del Reino

TERCER DIA

Bonifacia portadora de un carisma y una espiritualidad que nos hacen familia josefina

Bonifacia ha conocido al Padre Butiñá en la parroquia a la que asiste comúnmente. Este jesuita catalán, soñador y visionario, inquieto y sensible a la situación de la mujer trabajadora y pobre coincide con ella en su manera de ver y de implicarse en esta realidad.

La Asociación de la Inmaculada y San José es el preámbulo del proyecto de congregación religiosa que se ha formado en el corazón de los dos. Butiñá quería ayudar a las niñas huérfanas y abandonadas, y a las mujeres pobres y trabajadoras. Bonifacia era una humilde trabajadora que amaba a Dios y le dolía ver la marginación hacia las mujeres, las muchas que carecían de formación, trabajo, y las que apenas habían oído hablar de Dios. Le quemaba por dentro esta realidad. Por ellas, los dos fundan esta Congregación, las Siervas de San José, teniendo por referente el humilde Taller de Nazaret.

Pronto se le suman otras mujeres, su madre una de ellas. El 10 de enero de 1874 comienza la vida comunitaria en el Taller de Bonifacia. La primera comunidad la forman Bonifacia, su madre y cinco jóvenes más de la Asociación Josefina. En adelante Bonifacia, pasará a ser la Madre Bonifacia, será madre, hermana y amigas de todas las que quisieran hacer el bien, ayudando a niñas y mujeres, trabajando con sus propias manos en el Taller. La casa de las Siervas de San José se llamará primeramente Taller de Nazaret.

En el Taller de Nazaret enseñaban un oficio a jóvenes y adultas, y las preparaban para el trabajo.

Tanto en Salamanca como luego en Zamora, Bonifacia y sus hermanas ofrecerán una oportunidad para las mujeres trabajadora, acogiendo, instruyendo y proporcionando trabajo a muchas procedentes de diversos lugares, con pocas posibilidades y recursos.

En torno a la Sagrada Familia Bonifacia, han creado una gran familia. Mujeres de todas las edades, de diversa procedencia y condición social tienen cabida en este gran taller. La espiritualidad que brota de la forma de vivir, orar y trabajar de Jesús, María y José es el corazón que une a esta gran familia.

Oramos con la Palabra:

Lucas 251-52: Así que Jesús bajó con sus padres a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Pero su madre conservaba todas estas cosas en el corazón. Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura. Y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente.

REFLEXIÓN:

1. ¿Por qué crees que Bonifacia y el padre Butiñá tomaron como modelo a la Sagrada Familia para la Congregación naciente?

2. ¿Qué invitaciones te hace la vida de Bonifacia a tu modo de trabajar y orar?

Salmo: Quiero poner mi pie sobre tu huella

Quiero poner mi pie
sobre tu huella.
Quiero sentir tu paso
al doblar la esquina.
Quiero en fin, Bonifacia
pisar de nuevo tu vereda.

En el taller sencillo
donde el silencio habla
las manos acarician
y las miradas sueñan

En el sendero oculto
donde nace la vida,
la lucha se hace justicia
Y el futuro se encarna.

En la subida oscura
donde la ausencia se siente,
los colores se hacen negro
y las respuestas se callan.

Quiero poner mi pie junto al tuyo,
descalzo y húmedo
de lluvia y arena,
entre la tormenta y la calma.
Y seguir a tu lado la huella
que Jesús dejó grabada
en las playas de esta tierra.

(Carmen Soto, ssj)

Mañana 6 de junio celebraremos un año más el nacimiento de santa Bonifacia. Preparemos el corazón con alegría y gratitud, a Dios por habernos regalado a esta mujer tan especial y a nuestra querida Bonifacia por todo lo que hoy nos sigue enseñando a dar amor a manos llenas.

¡Feliz fiesta de Santa Bonifacia!

CANTO: Amor a manos llenas



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