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#19MsanJose


Al celebrar la fiesta de José de Nazaret queremos verlo como referente de ese estilo de vivir que pone en primer lugar los encuentros diarios, las palabras cercanas, las tareas rutinarias porque supo VESTIR SU VIDA DE LO COTIDIANO.
Hoy nos invita  a valorar la vida de cada día como el mejor espacio para CRECER, CREAR, CREER.   Como el lugar en donde potenciar lo mejor de nosotras/os mismas/os y a compaasar nuestra experiencia de fe al ritmo del trabajo, donde hacer crecer nuestra pasión y creatividad con gratidad y esperanza. 




PENSANDO EN SAN XOSÉ

As túas raíces beberon na historia dun pobo coidado con tenrura, por Aquel que o chamou a súa luz. 

Un pobo teimoso que só miraba a Deus cando se vía ameazado por os reveses. 

Camiñaba con eles, pero eles non acababan de sabelo. 

Tropezaban nas pedras do camiño e dicían, onde estás?. 

Pero houbo persoas que o viron, no orballo do amencer, no sol do solpor, nos tropezos de cada día, 

naquelas que pasaban ao seu carón e no silencio do seu corazón. 

Unha delas es Ti, San Xosé: 

Acolles as perdas que El converte en proveito. 

Gozas cos seus proxectos que acadan a túa dignidade. 

Érguete cando caes e endereita os teus pasos se van tortos, porque camiña contigo. 

Lóalo nas escuridades da alma, coa seguranza de que El está alí. 

Dás a benvida á sorte que El quere, para os poboadores da terra. 

Celebras o gozo da tenrura que, mentres tanto, Deus fixo medrar en Ti .

A túa sabedoría aprendeuna Bonifacia e pasóunola a moitas. 



PENSANDO EN SAN JOSÉ



Tus raíces bebieron en la historia de un pueblo cuidado con ternura, por Aquel que lo llamó a su luz. 



Un pueblo caprichoso que solo miraba a Dios cuando se veía amenazado por los reveses. 



Caminaba con ellos, pero ellos no acababan de saberlo. 



Tropezaban en las piedras del camino y decían, ¿dónde estás?


Pero hubo personas que lo vieron, en la llovizna del amanecer, en el sol del atardecer, en los tropiezos

de cada día, en las personas que pasaban a su lado y en el silencio de su corazón. 

Una de ellas eres Tú, San José: 

Acoges las pérdidas que Él convierte en provecho. 

Te deleitas en sus proyectos que consiguen tu dignidad.

Te yergue cuando caes y endereza tus pasos si van torcidos, porque camina contigo.

Lo alabas en las oscuridades del alma con la seguridad de que Él está allí.

Das la bienvenida a la suerte que Él quiere, para los pobladores de la tierra.

Celebras el gozo de la ternura que, mientras tanto, Dios hizo crecer en Ti 

Tu sabiduría la aprendió Bonifacia y nos la ha pasado a muchas.






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